¿Conduciendo sobre arena? Aquí unos consejos para no meterte en apuros

Al manejar sobre arena suelta, las llantas, la velocidad a que avanzas y cómo inicias el trayecto juegan un papel crucial. Atento a lo siguiente.

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Quizás no sea tu intención ir con tu carro por la arena, pero ir a algunas playas, en especial las más alejadas e inhóspitas, con menos bañistas y más espacio para ti y los tuyos, puede obligarte a conducir sobre una superficie así de complicada. Si eres de aquellos que no cuentan con una camioneta con tracción 4x4 o suspensión alta, sino un sedán, un hatchback o station wagon, estos tips podrían salvar tu día playero.

1. Disminuye y controla la presión de tus llantas.

En la arena la tracción que encontrarás es mínima. Si tus llantas están infladas como regularmente lo están para las pistas, tu carro se hundirá irremediablemente. Si necesitas salir de una zona de arena suelta, te recomendamos mantener la presión de los neumáticos delanteros a entre 12 psi y 15 psi (0.83 y 1.03 bares) y los posteriores entre 15 psi y 18 psi (1.03 y 1.24 bares). Esto es válido para carros de tracción delantera.

2. NO frenes. Suelta el acelerador y deja que el carro se detenga solo.

Lo único que conseguirás al frenar es hundirte en la arena. Con la presión de aire adecuada en las llantas no deberías tener problemas al andar sin quedar atrapado. Ahora bien, si has entrado a una zona con arena más suelta, acelera solo hasta los 10 km/h o 15 km/h y detente, pues de lo contrario, te hundirás.

3. Para partir, hazlo MUY suavemente y atento a la arena delante de las ruedas.

Debes revisar que las ruedas estén limpias de arena por delante antes de iniciar la marcha. De no ser así, hace falta que la retires con una pala, aunque aun solo retirando un poco con el pie la marcha mejorará. Si incluso así notas que el carro sigue hundiéndose, no fuerces el avance y revisa de inmediato la presión de los neumáticos.

4. Evita las zonas rocosas y vigila que no se desmonten las llantas del aro.

Al permanecer semi infladas, las llantas pueden sufrir cortes fácilmente, incluso a causa de una roca pequeña. Si no puedes evitarlo, reduce al máximo (5 km/h) la velocidad, pues donde hay rocas hallarás más tracción y no es necesario ir muy rápido. Además, mantente alerta a los golpeteos típicos del neumático: puede significar que se ha separado del aro.

5. Y si aun así te atascaste, atento a lo siguiente:

- Tendrás que subir ambas ruedas delanteras con una gata hidráulica. Pero ojo: necesitas un soporte plano para que esta no sea hunda, algo así como un pedazo de madera, metal, alfombra o piso de goma.

- Cuando hayas elevado el carro a una altura de entre 5 cm y 8 cm, hace falta que eches arena bajo los neumáticos, nivelando también con cierta cantidad el punto de apoyo de la gata. El proceso debe culminar cuando la parte baja de las llantas quede al nivel del suelo.

- Asegúrate de que entre el chasis y la arena haya una distancia no menor a 5 cm. De ser necesario, se puede limpiar el exceso con la pala.

- Finalmente, limpia de montículos o desniveles de los primeros metros que recorrerá tu vehículo. Esta distancia inicial es crucial y la más complicada, por ende tendrás que hacer una revisión extra a la presión de las llantas.

OBSERVACIÓN: Cuando hayas llegado a la carretera, no esperes a estar en la estación de servicio para inflar nuevamente tus llantas. Incluso 10 km de recorrido con los neumáticos semi inflados puede causarles serios daños.

Con información de: chileflora.com

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