¿Es nuestro examen de manejo una garantía de buen conductor?

Lima es conocida por ser una de las peores ciudades en las que manejar por la escasa educación vial. ¿Cuánta culpa tiene de eso nuestro examen?

¿Es nuestro examen de manejo un garantía de buen conductor?

Lima, “La horrible”. La horrible para manejar. La capital peruana padece el problema endémico del tráfico. Demasiados carros, malas infraestructuras, etc. Muchas son las conjeturas sobre este tema, que incluso fue retratado en el famoso programa Don’t Drive here, pero nunca se ha solucionado ni paliado pese a las diferentes medidas. Pero, ¿y si nuestro examen de manejo fuera el culpable?

El sistema peruano obliga a los ciudadanos que quieran obtener su licencia de conducir a examinarse por partida doble. Primero, el examen teórico; después, el práctico. En este artículo, únicamente nos centraremos en el primero, comparándolo con pruebas de otros países.

Como explicamos en un artículo anterior, el Touring establece una prueba teórica de 40 preguntas relacionadas con las normas de tránsito vigentes, con el reglamento, con las diferentes señalizaciones y hasta alguna sobre el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT). En 30 minutos, el futuro conductor debe aprobar 30 de esas 40. Con 11 fallos, estás fuera.

Además, para obtener el brevete no es necesario estar apuntado a una escuela de manejo. El propio Ministerio de Transporte y Comunicación (MTC) brinda un balotario de preguntas para estudiar.

Sin embargo, en otros países estar apuntado en una escuela es una obligación. Si bien es cierto que la teoría no es extremadamente complicada, las clases impartidas por un profesional son bien valoradas para inculcar una mayor educación vial en los conductores.

OTROS EJEMPLOS

En el caso de España, la Dirección General de Tráfico (DGT), encargada de elaborar los exámenes, cuenta con una base de datos con unas 15,500 preguntas que pueden salir en los exámenes. Éstos son de manera individualizada para cada persona y los temas son diversos. Entran infracciones, reglas de tránsito, señalización, mecánica automotriz (cómo medir el aceite, cómo cambiar una rueda, etc.) y conducción bajo condiciones climáticas adversas.

Además de la obligación de estar apuntado a una escuela de manejo, este examen es de 30 preguntas y sólo se pueden cometer tres errores. En caso de suspender, sólo puedes repetir la prueba una vez.

Otro ejemplo más cercano podría ser el de Chile. El país vecino cambió su modelo el año anterior para conseguir que los alumnos traspasaran los conocimientos adquiridos en la prueba a la carretera. La prueba será también individualizada e informatizada y las preguntas se elegirán de entre un banco de datos de 800 cuestiones. Las preguntas no son de conocimiento público.

En cambio, el sistema de corrección se basa en una puntuación. De las 35 preguntas que el alumno debe contestar, se debe obtener 33 puntos de un máximo de 38. O lo que es lo mismo, un 87 % de exigencia.

En 45 minutos, el alumno debe responder a cuestiones tan diversas como las normas de tránsito, la señalización, la seguridad al volante y, como novedad, los efectos de las drogas, la fatiga o el alcohol en los conductores.

Por tanto, la pregunta sería: ¿Tenemos un examen realmente exigente? Aprenderse unas normas de memoria y “soltarlas” en un examen de manejo es igual en todas partes. No obstante, sin acudir a una escuela de manejo, teniendo las preguntas antes de la prueba y siendo los temas demasiado básico, no se puede pretender que los peruanos conduzcamos bien. Es necesaria una mayor educación vial.