Jeep Wrangler: El representante de una “raza” en peligro de extinción

Junto al Land Rover, este Jeep es un vestigio de décadas pasados. Un auténtico aventurero 4x4 a la vieja usanza: robusto, resistente e intrépido.

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El Jeep Wrangler es nuevo y viejo a partes iguales. Ha sabido renovarse sin perder la esencia clásica que lo convierte en un 4x4 ideal para los amantes del off road. Abarca tres generaciones distintas, denominadas YJ (1987), TJ (1997) y JK (2007).

El primer Jeep se presentó hace ya más de 70 años y se ha convertido en todo un mito automovilístico. Es familiar lejano del Land Rover, pues comparten un antepasado común, el Willys MB, vehículo militar de tracción total que usó EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, el Jeep Wrangler ya no tiene nada que con el Willys MB original porque desde la fábrica se han encargado perfectamente de ir adaptando y poniendo al día el Jeep. Aun así, sigue siendo el último vestigio del todoterreno puro. Como decíamos líneas más arriba, todo ha cambiado pero todo sigue igual: ejes rígidos en las suspensiones delanteras y posteriores, caja reductora de relación muy corta, simplicidad mecánica y escasas prestaciones de confort.

En el Perú se venden dos versiones: la Rubicon y la Sport. Ambas tienen un sofisticado sistema mecánico que cuenta con un motor 3.8L, de seis cilindros, que produce una potencia de 202 caballos y un torque de 321 Nm. Sus suspensiones absorben todos los baches del terreno que contiene los movimientos de la carrocería para darle una gran estabilidad.

En lo referente al aspecto estético, esta camioneta todoterreno de Jeep mantiene el estilo de siempre, sobre todo en su máscara, aunque se ha ido perfilando con las generaciones. Dispone de un chasis de acero, con la clásica parrilla de siete ranuras y los faros redondos que la hacen inconfundible en cualquier lugar.