Un encuentro muy familiar, el nuevo nieto y el abuelo se conocen

El nuevo Beetle tuvo el privilegio de juntarse con el primer pariente de la familia, el Volkswagen escarabajo. Generaciones distintas, la misma esencia.

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Todos sabemos el cariño que se le tiene a un escarabajo debido a su gran historia en la segunda guerra mundial. Era todo un guerrero. Hoy en día, al comparar a los familiares se percibe notoriamente que no hay punto de similitud. 

En primer lugar el nuevo The Beetle es 21 centímetros más largo, 27 más ancho y seis más bajo, o sea, tiene la longitud de un sedán medio y es más ancho que un Mercedes 300 de entonces. 

Su diseño es mucho más deportivo, ya que inclusive se puede apreciar que el techo de escarabajo se acható en gran medida y dejó de tener la forma de curva perfecta que tenía su abuelo de 1938.

Se le puede calificar de un diseño moderno que abandona poco a poco el símbolo escarabajo, su particular luna delantera retrasada, su equipamiento lujoso y su aspecto de poder en cada una de sus curvas lo hacen ver un carro que no es del pueblo en lo absoluto. 

Si revisamos su motor nos encontramos con casi 200 hp, lo cual hace que se comporte igual que un Golf GTI, pero en carrocería coupé. El motor ya no presenta ni una pisca del sonido de los escarabajos, que demostraban encanto al encenderlos.

El escarabajo y sus 26 hp, asientos de tela y cromados llamativos andaba en sus cuatro marchas sin problema alguno. El nieto tiene una gran visibilidad en la parte trasera, gracias a su gran ventana; el abuelo sufría de no tener un buen punto de visión en el enfoque. 

Evidentemente las cosas cambiaron mucho de una época a otra, la imagen que quiere demostrar el nuevo The Beetle es completamente diferente, y de esta manera con su diseño deportivo quiere entrar a compartir terreno con el nuevo Audi 1 y Mini de BMW. 

Todo queda en familia Solo queda decir ¡por siempre Escarabajo!