El auto que fracturó el muro y liberó a Alemania

A 50 años del levantamiento del Muro de Berlín, recordamos al Trabant, el auto que motorizó Alemania y le dio libertad a todo un pueblo.

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Fue en enero de 1954 cuando la República Democrática Alemana decidió el desarrollo y la construcción de un Volks-wagen (auto del pueblo). Pero no sería hasta 1964 cuando se empezó a fabricar el Trabant tal y como llegó hasta nuestros días. Era el P60 pero con nueva carrocería, un motor de 60 cc y 23 CV de potencia.

Para adquirir este auto, había que esperar tener 18 años y solicitar el cupón de pedido. Si todo marchaba bien, en cuestión de meses alguien llamaría para anunciar que el Trabant te estaba esperando.
El Trabant era un auto ligero y asequible, con una carrocería de plástico reforzado, un improvisado motor minúsculo y había sido fabricado solo para que manos profesionales reparen sus futuras averías.

A esto, se sumaba la poca presencia de talleres en la época. Para conseguir una cita o un repuesto requerido, había que esperar varios meses.

Sin embargo, ante la adversidad, los alemanes se las ingeniaban. Muchos recurrían al mercado negro para encontrar los repuestos que necesitaban y, si tenían suerte y sabían un poco de mecánica, cambiaban las piezas ellos mismos.

Ante la falta de talleres y repuestos, los propietarios de Trabant propiciaban encuentros en donde intercambiaban conocimientos y piezas. Para el régimen comunista, ésto era una suerte de conspiración en su contra.

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Entonces, era lógico que el gobierno se planteara la prohibición de vehículos particulares. Pero al contemplar el futuro escenario, desistieron de la idea y dieron marcha atrás. Según Kart Moser, “si se limita la movilidad, puedes despertar a la gente de su letargo”.

En la RDA, la gente iba al trabajo en autobús, tren o bicicleta y el Trabant lo utilizaban para ocasiones especiales. Los alemanes lo consideraban como su posesión más preciada. ¿Qué encontraron de especial en el Trabant? No lo sabemos.

El Trabant era simple, rústico y poco dinámico. De hecho, después de la caída del muro, sometieron al auto a un ‘crash-test’ y no quedó nada bien.

La única modificación que sufrió el Trabant fue el montaje del 1.1 de cuatro tiempos y 40 CV del VW Polo, en 1990. Después de eso, no se vio cambio alguno hasta 1991, año en que dejó de fabricarse.