¿Huele a peligro? El daño que podría causar el olor de un auto nuevo

Un reciente estudio revela que el olor característico de los autos nuevos contiene sustancias químicas que podrían resultar nocivas para la salud.

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Cualquiera que haya comprado un auto nuevo sabe que, probablemente, gran parte del encanto de la nueva adquisición recae en introducirse al auto por primera vez y oler ese aroma particular que tienen todos los autos nuevos. Porque, más allá de lo mecánico que puede resultar todo el proceso previo (meses de ahorro y espera para, finalmente, llegar a la concesionaria y pasar largas horas entre firmas y trámites burocráticos), es este momento, el de olfatear por primera vez un auto, un momento de clímax: ese olor, indescriptible con palabras, se transforma en una mezcla de sensaciones, se vuelve una mezcla de satisfacción y de orgullo.

Este olor, que a tantos gusta y que inclusive es vendido como fragancia en spray, es más bien resultado de una mezcla de químicos que pueden resultar nocivos para la salud, de acuerdo con los resultados de un estudio realizado por el Ecology Center de Michigan, que anualmente realiza pruebas para detectar la cantidad de químicos y componentes que se encuentran dentro o en diversos productos.

De acuerdo con los resultados del 2012, el olor particular de los autos nuevos estaría compuesto por más de 275 sustancias químicas, siendo algunas de ellas bastante tóxicas en exposición sostenida. Algunos de estos químicos están asociados con defectos de nacimiento y de aprendizaje, cáncer y enfermedades relacionadas a fallas del hígado, que van desde la disfunción eréctil hasta quedar en estado de coma.

Todo aquello suena bastante grave. Pero, antes de vender o destruir su auto nuevo, vamos por partes y analicemos los resultados de este estudio. En primer lugar, debemos responder esta pregunta: ¿cuál es el origen de este “olor a auto nuevo”?

Este olor, aparentemente, vendría a ser un intento por imitar el olor al cuero utilizado en tapicería. Por medio de aceite de alquitrán y a una sustancia proveniente del castor que ayuda a conservar el olor por largo tiempo (empleada también en perfumes), lograban recrear este olor. Luego, cuando el plástico –en vinil, principalmente- deja de lado a otros materiales por su menor costo en producción, este mismo olor a cuero es recreado en fábrica, gracias a diversos compuestos químicos que, según la cantidad empleada y según el fabricante de los mismos, le dan un olor particular al auto (porque no todos los autos nuevos huelen igual).

Ahora, ¿todos estos resultados son algo nuevo? Ciertamente no lo son. Ya desde 1997 diversas organizaciones vienen realizando estudios sobre los materiales y elementos que pueden ser encontrados dentro de los productos o bienes que utilizamos de manera cotidiana, para saber el potencial daño que pueden causar en el ser humano.

Ni siquiera es algo nuevo lo del efecto nocivo de olor de los autos nuevos. En el 2001, un estudio realizado en Australia reveló que, debido a que los autos contenían un mayor número de componentes elaborados con plástico (entre timones, asientos, selladores y un largo etcétera), el número de componentes químicos al interior del auto iba en aumento. Los primeros “síntomas” causados por estos químicos eran dolor de cabeza y aturdimiento. Inclusive, otros estudios determinaban que quienes compraban autos en verano estaban en un mayor riesgo, debido a que las sustancias químicas y los compuestos orgánicos volátiles podrían acumularse y precipitar algunas reacciones en nuestro organismo.

¿Cuáles son estas sustancias que pueden resultar dañinas para la salud? El estudio del Ecology Center destaca los retardantes de llama bromados (o BFR por sus siglas en inglés), el PVC y algunas sustancias químicas que son llamadas compuestos orgánicos volátiles. Los compuestos orgánicos volátiles existen ya de manera natural, y sólo una exposición en altas dosis podría ser tóxica. Sin embargo, no existe ningún producto que contenga niveles siquiera altos de estos compuestos, por lo que la preocupación recae sobre los otros 2 elementos.

Los retardantes de llama bromados son hechos a base de bromo y básicamente sirven como inhibidores de combustión, reduciendo la inflamabilidad de un producto. Algunas sustancias de este retardante resisten a la biodegradación y pueden acumularse en el ambiente, siendo luego aspirados por el ser humano. La investigación da como resultado que los niveles de estas sustancias son de 5 a 10 veces mayores en el interior de un auto comparados con el interior de una habitación.

El PVC o policloruro de vinilo está no sólo en autos, sino en todos lados. Este tipo de plástico es bastante económico y resistente a la electricidad y al fuego, por lo que es bastante empleado en diversos materiales. En los autos modernos, el PVC es utilizado principalmente en el timón, en tableros de control y en selladores. El estudio del Ecology Center resalta el incremento en el uso de PVC en los autos y lo tóxico que puede resultar.

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En todo caso, el estudio también hace referencia a que todos estos componentes podrían resultar nocivos para la salud en exposición prolongada y constante. Es decir, a partir del uso por más de hora y media de manera continuada, todos los días de la semana. Suponiendo que no se abran las ventanas del auto y que nos quedemos sin ventilación, encerrados y felices aspirando una y otra vez estos químicos.

Por eso, se recomienda una correcta ventilación a la hora de manejar el auto, dejando las ventanas abiertas para que el aire circule y estos químicos sean expulsados del auto. Aunque, claro, abrir las ventanas de par en par en nuestra ciudad puede ser muy peligroso y acaso una cordial invitación a que los ladrones nos roben desde el celular hasta el auto mismo (los índices de criminalidad son cada vez más altos). Abrir un poco las ventanas, no completamente, y tener cuidado en las calles por las que se transita podría ser suficiente.

Y, como siempre, no faltan aquellos que ven conspiraciones en todo y que creen que este estudio sería un “estudio” elaborado por algunas corporaciones para aumentar su número de ventas. Así, y como los resultados concluyen que autos como el Honda Civic, el Toyota Prius o el Nissan Cube son los de menor índice de sustancias químicas tóxicas, el estudio tiene la intención de levantar las ventas de estos autos, todos japoneses, a costa de otras industrias automotrices.

Resulta extraña esta “teoría”, no sólo porque no tiene ningún sustento, sino porque sería extraño que los estadounidenses no sólo quieran incrementar el número de ventas de la industria automotriz japonesa (ah, pero no de toda: el Mitsubishi Outlander Sport es el auto con mayor número de sustancias químicas), sino también perjudicar a su propia industria, porque tanto el Chrysler 200 SC como el Chevy Aveo 5 figuran en el lado negativo del ranking de autos.

Conspiración o no, lo cierto es que sí se debe tener cuidado a una exposición prolongada de estas sustancias, a manera de prevención. Descansar por al menos cinco minutos fuera del auto después de manejar por más de una hora podría ayudar. Porque, por más adictivo que pueda resultar el olor para algunos, es bastante tóxico.

Por eso, desde ahora, sería bueno empezar a bajar las lunas y respirar aire fresco, sentir algunos olores –y hedores- de la calle. O, inclusive, empezar a comprar esos ambientadores con olor a árbol, a shampoo de bebé o a fresa (pero, ¿esos ambientadores no están hechos de otros tantos químicos, y pueden ser tan nocivos como el olor del auto? Quién sabe. Será cuestión de esperar, con olor a tutti frutti, hasta el próximo estudio).

Fotos: Getty Images